martes 23 de agosto de 2011

Reflexiones & Recuerdos (memoria histórica)




Respiro, lleno mis pulmones de oxigeno.  
Cierro los ojos y me dejo llevar.  Paz interior.
Esta es mi forma de rezar, respirar y hablar con mi Dios, mi interior.

Hubo un tiempo en el que descubrí lo que era la paz interior, hubo una primera vez.  Por aquel entonces Aureliano era un chavalón,  un chuleta simpático al que sus amigos llamaban Tito,  aunque esta imagen de chuleta distaba mucho de lo que se cocía en mi interior.  Tenía 18,  había dejado de estudiar, quería irme de casa y buscarme la vida en otro sitio,  estaba apunto de estallar cuando paso todo,  el murió,  ella fue operada de urgencia y ellos se divorciaron (por fin). 

Estos acontecimientos provocaron un punto de inflexión en mi forma de ser,  cambie, creo que a mejor.  Mi rutina de fiesta y amigos (de evasión de la realidad)  paso a un día a día de reflexión, de búsqueda, de música, de Marihuana, de animales, de naturaleza, de deporte (hubo un tiempo en que fui un Forrest Gump) de todo este proceso cual ave Fénix, resurgió mi yo actual.  Aprendí a conectar conmigo mismo, a dialogar con la naturaleza, mi Dios, aprendí a tirar para adelante, con dos cojones, a que nadie me hiciese daño y en definitiva a ser quien soy ahora mismo.

Hubo un tiempo en que me encontré a mi mismo.